lunes, julio 14, 2003

Llueve en Nogales, Sonora

Se me ha olvidado el calor de Ciudad Juárez. Pienso que el de Nogales, Sonora, es más fuerte, invencible, casi. Ha llegado la temporada de lluvia. Ayer fue el tercer día consecutivo de tormenta eléctrica. Por las tardes siempre llueve, pero por las mañanas esto parece el infierno, dice la gente de la ciudad. Los relámpagos recorren el cielo y parecen a veces tejer las heridas que el Diablo dejó sobre la piel de Dios. Es un espectáculo que de alguna manera te hace salir del círculo diario, ver más allá de la mancha que nos persigue llamada sombra, o pensar que todo es igual y que los gatos ya no toman café frio a las diez de la mañana.
Las tormentas pertencen al sexo, a la nostalgia de un tren que parte con tu historia, así podríamos definir las precipitaciones pluviales, en términos aburridos y un poco más técnicos. Ayer prendí un cigarro que hubiese querido fuera de otra cosa que no fuera tabaco. Me pareció que estaba en la sierra de Chihuahua, en Creel para ser explícitos. Y es que las montañas y los cerros que hay en esta frontera en algunos flashback me remite a aquel lugar tan diferente. No sé por qué.
Dicen que la lluvia es fuente de inspiración. Yo comparto esa idea.

No hay comentarios.: