sábado, mayo 10, 2003

Alrededor de las llaves...

Hay cosas que joden a uno mucho. Por ejemplo no encontrar las llaves de tu carro a las cuatro de la mañana cuando tienes que salir de emergencia, olvidarlas en cualquier parte: en una cantina, en el baño de un restaurante, en el congelador del refrigerador, en la casa de la vecina, en el horno de la estufa, en el micro; no saber en que pantalón las dejaste o tener que hablarle a un cerrajero cuando las llaves están realmente colgadas en su lugar.
Creo recordar a grandes rasgos algunos sueños de la infancia relacionados con las llaves. Una de esas noches chihuahuenses con el calor a cuestas, apareció en mi sueño una mujer con la cara de llave. Me decía que estaba condenado a tener problemas con las llaves, que estaba predestinado por el dios de las llaves y que al final de mi vida, las llaves interrumpirían hasta mis relaciones sexuales.
Lo cabrón vino con los años. Esos sueños se tornaron en realidad. Una vez en pleno faje tocaron a la puerta:
-Señor Flores, ¿tiene usted las llaves de la oficina?, es que se quedaron sobre el escritorio las llaves de la señora Equis con las que abre el cuarto donde están las llaves de la oficina de doña Martha, que no encuentra las llaves de la oficina para abrir la oficina B del jefe, ahí tenemos una llave para abrir el cajón donde están las llaves de la caja fuerte-
"Hija de su pinche madre" recuerdo haber dicho en voz baja.
Dos días después las llaves cambiaron el curso de mi vida. Encontré un llavero con ocho llaves sobre el asfalto de la Avenida Insurgentes. Cual sería mi sorpresa, que las lllaves eran de un carro que había participado en un robo a un banco, por lo que fui investigado durante trece años. Resulté inocente.
El día de mi boda perdí las llaves del cuarto del hotel y tuvimos que ir a pasar 'luna de miel' a un parque. Ahí me sorprendió la policía en plena faena. Nos esposaron para llevarnos a la cárcel. Después de explicarle lo sucedido nos dejaron libre pero al sargento se le perdieron las llavecitas de las esposas. Chingada madre, me tuve que ir a casa así.
Y así mi vida gira alrededor de las llaves. Que si traigo las de la oficina, las de la puerta del periódico , las del carro, las de la casa de Nogales, las de la casa de Juárez, las copias de las llaves de todos los carros del periódico 'por si se pierden'. Debí haber sido amo de llaves en otra vida.

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