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lunes, marzo 17, 2003

Un relato de pánico

Edgar, lo del fantasma no es una charra. Precisamente anoche, cuando llegamos a la casa, nos pusimos a jugar dominó un rato antes de irnos a dormir. Todo iba muy bien, jajaja, jejejeje y sopas, que en la última jugada, después de agarrar nuestras siete fichas cada quien, a alguien le faltó una. Pronto la psicosis se apoderó de nosotros y empezamos a discutir entre risa de nervios y temor. Nos esculcamos y nada, la buscamos por diez minutos...
Eloi y yo estamos en una recámara algo grande y cuando entramos al cuarto vino lo terrible, lo increíble y lo absurdo. Las maderas que sostienen la base de la cama estaban todas sobre la alfombra. Es la primera vez que veo a Eloi asustado, pero eso no es nada, Eloi me dijo que le ayudara a levantar el colchón y cuando levantamos las tablas ahí estaba la ficha que faltaba. Nuestra reacción fue de pánico y corrimos a madre hasta la recámara donde está Luis Cardona. Ahí también Chalú estaba despavorido, total que tuvimos que llevarnos los colchones a esa recámara y dormir cuatro en un solo cuarto. Esto es de más, tanto así que Eloi quería quedarse a dormir en una Van afuera. Así las cosas. Sea lo que sea no es normal, yo nunca había visto a treintañeros tan asustados.
La cosa ya está cabrón y hasta pensamos en empezar a pagar la renta de un depa entre los cuatro, aunquee ahí se nos pague todo. Otra cosa, el dueño de la tienda de abarrotes de enfrente, nos preguntó muy quitado de la pena: ¿Es cierto que ahí espantan? Chalú y yo nos volteamos a ver con la misma risa de nerviosismo de siempre. Está cabrón, de verdad.

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