sábado, marzo 15, 2003

Dice Zerk que los compas del periódico Norte han visto de nuevo a la mujer de la piña. Voy a explicar esa historia. Resulta que un día subí al segundo piso de ese matutino porque iba a haber una junta editorial. Los que conocen Norte saben que por el pasillo rumbo al departamento de administración, hay unos cristales del lado izquierdo que dejan ver la tarde de una manera diferente. Eran como las 5:00 pe-eme.
Cuando disfrutaba de las horas muertas, pude ver frente a la fuente del periódico a una mujer con una piña bajo su brazo izquierdo. Lo más cabrón de todo era la manera de sostenerla. Hacía presión entre el antebrazo y el dorso para que no se le cayera.
Esa fue la primer vez que la vi.
Después, me encontré con ella afuera de mi casa, en un centro comercial, en un restaurante, en un circo, en una disco, en todos los bares -de todas esas veces no hubo una sola en la que se separara de la piña-.
Una mañana decembrina me acerqué para preguntarle por qué me seguía, pero la muy cabrona emprendió una huída que casi le causa la muerte. Un camión la iba a atropellar. Escapó entre el tumulto que salía de misa.
Aunque parezca un cuentario más, no lo es. Esto no es una charra, hay que preguntarle a Maury Rodríguez -ZERK- para que les cuente esa pesadilla.
Esa es la historia.

Antonio F. Schroeder

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