miércoles, marzo 05, 2003

CARTA A NUESTRO ESTIMADO TOÑO FLORES


Mil gracias por tus comentarios acerca de Armario que publicaste en tu blog

( http://puroscuentos.blogspot.com/ ).

Hace tiempo que quería hacerme de algún tiempo para leer / acceder (como dicen los de habla inglesa) a los blogs juarenses. Felicidades. El blog es un espacio para un sin fin de posibilidades.
Por lo pronto se está utilizando para vaciar en él pensamientos, notas y ocurrencias personales interesantes (“que interesante”, diría Sontag), como son también interesantes las autopromociones (justificadas, en una sociedad donde el escritor es relegado y no tiene o se ha creado espacios reales de difusión de su obra).
Bueno, también me llamó la atención la serie de comentarios que despertaron tus comentarios de Armario.

Pues efectivamente, llevamos 3 años de Armario, que significan 153 números; es decir, un trabajo de catorce páginas por semana (échenle cuentas).

El proyecto Armario desde su inicio tuvo como finalidad recuperar la historia cultural, especialmente de Ciudad Juárez (hemos publicado ensayos panorámicos de la literatura juarense, ensayos donde se habla extensamente de revistas hechas en el siglo 19 y a mediados del siglo 20, ensayos y escritos recuperados (del olvido) de autores nuestros que en su momento crearon la cultura juarense. Hemos publicado principalmente a investigadores de la UACJ (el Dr. Padilla et al) que hablan de los problemas que enfrentan los que difunden (promoters) la cultura juarense. Hemos publicado diversos estudios de estudiantes y profesores de la UACJ que hablan de la historia de nuestra localidad. Así como de colaboradores de la Universidad de Nuevo México en Las Cruces. También nos hemos dedicado a rescatar manuscritos --inéditos de 1936 como el del novelista juarense José U. Escobar—de autores locales contemporáneos. Nuestra función ha sido más de rescate antropológico-cultural que de selección estética. Hemos procurado que el criterio de calidad, se aplique a los textos que actualmente se están creando. Armario ha sido un espacio para proyectos literarios como el de la ESHAE (con la colaboración de Marco Antonio García) y los talleristas (y ex talleristas del Museo del INBA). También tenemos colaboradores permanentes como el escritor Alfredo Espinosa y el poeta y crítico Jesús Chávez Marín (toda revista o suplemento tiene sus permanentes y de la Ciudad de Chihuahua ellos generosamente han aceptado colaborar de esta manera con nuestro proyecto). También tenemos una sección donde publicamos a los “clásicos” y a los “reconocidos” (me refiero a los escritores hispanoamericanos publicados en la sección En Cajas y Cajones). En fin, que publicamos escritores de ayer, de hoy, de aquí y de otros lares.

Nuestra actitud ha sido académica pero sin la frivolidad de la seriedad y la pretensión cientificista. Hemos procurado el divertimento, el juego lúdico, el humor (involuntario o no), la crítica literaria, la crítica cultural, la poesía (muchísima y variopinta), el relato corto, la novela por entregas, el juego híbrido. Todos géneros canónicos han pasado por Armario. Publicamos incluso una obra competa del maestro Antonio Zúñiga, los Armarios homenaje a Jesús Gardea, etcétera. Los homenajes a los escritores juarenses muertos y otros número especiales.

¿Cómo se inició Armario? Por necesidad: Las revistas locales culturales habían desaparecido (como el tríptico El Acordeón), la revista Azar (casa de todos nosotros) había fatigado su larga empresa, la revista Entorno de la UACJ, de bonita presentación y todo, seguía bajo el Imperio del Siglo de Oro de Campbell, la revista Puente Libre ya tenía tiempo que había desaparecido, la revista Solar, se dedicaba a publicar a escritores de la Ciudad de Chihuahua. En fin, Armario se inició así, con muchos deseos, poca tradición (experiencia, red de información y de influencia y retroalimentación), muchas ganas. Armario tuvo su primera etapa, donde (incluso) echamos mano de textos que algunos jóvenes nos habían dado para publicar para una antología (que no pudimos publicar por culpa directa de un profesor de la UACJ). Luego se fueron sumando escritores (como los colaboradores de Chihuahua, que a su vez nos enviaron textos de otros escritores, etc). Después vino la colaboración del los profes jóvenes de la UACJ y de otros colaboradores. Pasamos de 12 páginas a 16. El proyecto se había consolidado.

Son tres años de intenso trabajo (si no creen lo de “intenso” hagan la prueba comenzando con una revista de unas diez páginas por semana), de reconocimientos (algunos de nuestros colaboradores recibieron becas o premios a partir de publicar artículos en Armario como los periodistas José Ávila Cuc y José Miguel Lemus). Quienes nos han seguido semana a semana y coleccionan el suplemento Armario, saben que reciben siempre gran variedad de temas y autores. En la sección “Archivo Abierto” encontrará el Juárez de ayer; en las secciones de “Vitrinas” el Juárez (o la ciudad de Chihuahua) de hoy; en “Cajas y Cajones” la literatura de nuestra Hispanoamérica. En fin, ha sido gran satisfacción dar este servicio a nuestra comunidad (los lectores son principalmente profesionistas, y escritores de nuestra región). Quién desee realmente encontrar respuestas sobre nuestro pasado y presente en la literatura, deberá buscar esa información en nuestras páginas.

ESO NI LELE LOLA

Posdata en primera persona: También leí los comentarios de Dolores Dorantes. Me hicieron más que nada reflexionar acerca de la crítica. En primer lugar yo desconfío de la “crítica positiva”, creo que está orientada a la gente derrotada que busca estímulos positivos o muletas para la autoestima; no me interesa. También me parece repelente la “crítica negativa”, porque sirve para un carajo. Me parece mejor (por ser más útil) la crítica fundamentada con razonamientos, pruebas, poder de convencimiento, de negociación y calidad epifánica. Esta crítica puede ser (o no) devastadora, sarcástica, apasionada, parcial.... Bienvenida sea (tomando en cuenta que soy crítico y sé el daño o el estímulo que la crítica puede crear).
Hay otra crítica, la Crítica Ojete. A ésta (en apariencia) todo le vale: es aparentemente anarquista, pero fundamentada en la mitomanía personal; cree tener autoridad pero sólo es autoritaria en sus juicios condenatorios (todos son culpables, malos, feos, pésimos, son una ruina, todos menos yo, diría la Critica Ojete). Lo sabe todo si no se enfrenta al reto de la demostración, es la Aplandora, la Non Plus Ultra, la Traga Prójimos, aunque su Fama y Crédito lo acrecienta con el descrédito de los demás, los necesita, me necesita, necesita mi trabajo como materia prima de su Canibalismo (fuente de Solidez y Credibilidad). A la Crítica Ojete le dan cuerda los educados en la práctica (tan emocional y creativa) del ninguneo celebratorio. Ejemplo de la Crítica Ojete. En 24 de febrero publicó Dolores Dorantes en su log:

“Me da pena diferir del todo con Antonio Flores. En Chihuahua no hay una sola revista que destaque. Armario contribuye a aumentar el ego de su editor Pepe Manuel García que, vamos, no es precisamente una persona con criterio para los menesteres editoriales. Siempre publican los mismos tres chícharos (Chávez Marín, Adriana Candia y Pepe) y no hacen más que mostrar el lado pobre de nuestra literatura. Ja! ahora recuerdo un especial sobre un encuentro de escritores, donde en las tres fotos que ilustraban el pasquín aparecía el editor de la revista (que no participó en el encuentro) con Alí humacero. Si seremos rancheros, hombre. No hay nada mejor que el blog. Y la visión crítica.”



1. No creo que le dé pena “diferir de” Antonio, si no ¿para qué la carta? Pero acepto la ironía como un reconocimiento de desacuerdo. De acuerdo: En Chihuahua no hay revistas literarias que destaquen, yo agregaría que las que han existido tienen una vida breve (no llegan al quinto número: Excepciones contemporáneas: Azar 26 números, Solar que sigue apareciendo, Entorno, que se estancó en la cuarenta y algo). Pero Armario no es una revista, es un suplemento, depende de la suerte de la revista que le ha dado espacio (Semanario). La dinámica de un suplemento es diferente a la de una revista; el suplemento depende (y debe respetar las reglas) del formato de la revista anfitriona, de su periodicidad, su mercado, su distribución, su reconocimiento o función social, etcétera. La revista literaria independiente (o dependiente de una institución tiene otro ritmo, ver por ejemplo, la inconstancia en la publicación de las revistas mencionadas, todas tiene una explicación de política cultural o simplemente económica).


2. Armario contribuye a aumentar mi ego (no sé si el ego “aumente”, pero entiendo la idea), yo creo que aumenta mi trabajo. Aunque aceptaré que es una satisfacción continuar con Armario (si fuese una tortura o una obligación o un ataque semanal a mi “ego”, creo que sí sería francamente estúpido persistir en esa práctica). Por otra parte, Armario cumple una función social de “aumentar” (diría contribuye) a crear una visión histórica de nuestra cultura regional y con ello al “ego colectivo juarense”. Mea (la) Culpa. Por lo demás: Lo del “ego que aumenta” es cosa sabida entre los creadores que publican su poesía no para disminuir, sino para engordar el cochinito del “ego”. Así sería patético decir: mira, vamos a visitar a fulanita porque acaba de publicar su libro en el Papagayo de Al Contado y debe andar con el “ego” por los suelos.

3. “Siempre publican los mismos tres chícharos (Chávez Marín, Adriana Candia y Pepe)”. Sería muy justa esta crítica su fuera cierta. Van más de 150 números de Armario, con una cifra de 450 autores publicados –según nuestro índice-. Además: Adriana Candia dejó de publicar en el número 129. No así Chávez Marín que es un colaborador de planta desde el número 55. Otros colaboradores más o menos permanentes: José Pérez-Espino, Alfredo Espinosa, Enrique Sevín, Héctor Padilla, Guadalupe Santiago, y (como ya anoté, los talleristas del museo del inba). Los que han publicado revistas o suplementos culturales (en provincia) saben de las batallas cotidianas por conseguir textos, comprometer escritores, obtener biografías de los colaboradores, tener la fortuna de encontrar bibliotecas abiertas para documentar hallazgos, conseguir fotos, tener a tiempo las colaboraciones, hacer llamadas telefónicas, hacer citas, aceptar ritmos de trabajo lento, “bloques” creativos, terminar a tiempo las correcciones, conseguir –otra vez—todo de nuevo, para el próximo número que ya está por salir, etcétera. Todo para continuar con el siguiente número y el siguiente. Fácil es decir “tres chícharos” pero armar Armario no es enchílame otra.

4. Armario muestra “el lado pobre de nuestra literatura”. Bueno, eso ya es cosa que debe ser discutida entre Dolores y todos los juarenses publicados en Armario (incluyendo a Jesús Gardea que Dolores –y yo- respeta tanto). Dejemos que ella justifique su buen gusto ante los aludidos (la lista es larga, si vemos que el índice de Armario ocupa casi 12 páginas). Sólo Dolores puede desde su rica atalaya estética juzgar a los pobres que esperan su incontestable juicio, amén.

Por otra parte, no creo que Dolores predique con el ejemplo: El proyecto (y esfuerzo) Hoja Frugal (hecha por dos o tres personas: Portillo y Dorantes), tiene pretensión de “riqueza” pero no juarense. La idea es traducir (¡!) a los ya reconocidos: Investirse de ellos, afirmarse públicamente en y con ellos. No hay riesgo (mas que la mala traducción), sólo hay una actitud: la pretensión de estar con la “buena literatura” (por contaminación). Me recuerda al joven que escribe versos porque alguna vez su maestro fue Octavio Paz. O la paradoja de Islas Campbell cuando daba el Premio Fuentes Mares a los reconocidos y consagrados: ¿Quién necesitaba a quién? ¿El premio Fuentes Mares necesitaba a los premiados o los premiados al Premio Fuentes Mares? No pocos consagrados le hicieron públicamente fuchi al citado premio ¿Y los juarenses? En todo caso, si quiero leer poesía de otros países (y sentirme contemporáneo del mundo) puedo ir a las fuentes (¿para qué competir con la información que hay en el Internet o las revistas especializadas de literatura o todavía más con los traductores profesionales?). Tal vez sería mejor traducir al francés o bueno, de perdida al inglés a los juarenses. Pero aún así, yo aplaudo la tarea, la dedicación y la constancia del proyecto Hoja Frugal.




5. “Ja! ahora recuerdo un [Armario] especial sobre un encuentro de escritores, donde en las tres fotos que ilustraban el pasquín aparecía el editor de la revista (que no participó en el encuentro) con Alí Chumacero. Si seremos rancheros, hombre”. El recuerdo se nubla con el rencor (rencor que me gané no sé a qué hora, la verdad). Dolores se refiere al Armario 81 (1 de octubre del 2001). En él se pueden ver 19 fotos: 11 fotos del “Primer Encuentro Nacional de Escritores jóvenes de Tierra Adentro”, cuatro de ellas están en la portada y son repetidas. De las 7 fotos originales, yo salí en dos: una con mi amigo Evodio Escalante y otra con Chumacero. Debo corregir a Dolores, mi imagen ya había aparecido en un Armario anterior (el número 69; 2 de julio del 2001). De los 154 números de Armario, mi imagen ha aparecido en dos números. ¡Que terrible, cuantas ganas de inflar mi “ego” y de paso de joder el de otros! No sé por qué le parece de escándalo que mi imagen aparezca en un evento en el que participé.

Ah, porque participé como organizador (pertenezco a la “Asociación Civil de la Mano Fría” que apoyó el evento); participé como coordinador de la presentación del libro de Evodio Escalante acerca de Gorostiza; participé como coordinador del Taller de Inba en Ciudad Juárez. Luego publiqué un crónica en el Armario que Dolores menciona. En cuanto a la imagen que tanto mortifica a Dolores, debo decir que en esa época el formato de Armario lo hacia un amigo que creyó bueno incluir estas dos fotos de la manera que lo hizo. Y bien, no soy franciscano, ni peco de (falsa) modestia. La fotografía es cosa común desde el siglo 19. Por otra parte, uno puede ver el perfil de Dolores en una página de Internet sin llegar al escándalo (pueblerino) que ella industrializa hacia los demás. Ah, lo de pasquín, me parece que la palabra es parte del ninguneo, es como hablar con una papa en la boca y decir: “de esa agua no he de beber”. A propósito, ¿ya olvidó Dolores que trabajó por un tiempo para Semanario? Es una veta rescatable para documentar lo de la”riqueza literaria”.

6. “No hay nada mejor que el blog. Y la visión crítica”. No mitifiquemos, el blog es una herramienta, pero hay que usarla con responsabilidad. Puede ser un juguete para la creación, y creo que eso es lo más interesante. Ya vi tu blog y me parece un altar a ti misma. Creo que eso no es criticable. Pero no por ello hay que descartar otro medios. En fin. En cuanto lo de la visión crítica, estoy de acuerdo. Sobre todo que no venga de una visión distorsionada.

7. Por último, dice Dolores: “Pero lo digo, me retiro del tema chihuahuense después confirmar que no es tema. Y eso de decir "los mejores de Chihuahua"... pues como que no tiene realmente mérito. ¿Qué escritor tiene como fin ser el mejor de Chihuahua?... por favor, no contesten.” Chihuahua es muy pequeño para el Dolores. Es una provincia, una región, no tiene nada, no es nada, vaya, ni tema. Es una locura que alguien quiera ser algo en este no lugar llamado Chihuahua. Así visto Chihuahua, pues todo es pobre, sin valor (ni histórico, ni literario), caray, tenemos el caso de una poetiza que de un plumazo borró la región donde vive (arriesgándose a borrarse a sí misma). Así vistas las cosas todo esfuerzo chihuahuense o juarense no vale ni el tema, qué mérito tienen ser provinciano, rancherote (o cualquier insulto pre-internet). Qué curiosos, reflexiona Zaid: los californianos se citan a sí mismos, y conocen sus tradiciones literarias, han dejado de ser provincianos precisamente porque saben su historia cultural y la están enriqueciendo día a día. No se dedican a cubrir su ignorancia con citas de autores europeos, hace mucho tiempo abandonaron la idea de que “la riqueza no está aquí sino allá”, la actitud de los pueblos cultos se basa en la idea de que la Cultura no está allá lejos y es inalcanzable, sin en que lo regional es un mosaico de expresiones culturales que reflejan la marcha de la civilización en diferentes tiempos y espacios. No debemos esperar a que nos “descubran” (nosotros nos la pasamos “descubriendo” a los europeos y su literatura), hay que descubrirnos a nosotros mismos, arriesgarnos a crear nuestra historia, nuestro tiempo, nuestro imaginario colectivo o estaremos condenados al olvido.


Saludos afectuosos, José Manuel García-García

(por favor, no incluyas fotos)


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