martes, marzo 25, 2003

Asesinatos de mujeres, también en Nogales Sonora


Por Antonio Flores Schroeder

El reciente hallazgo de una mujer descuartizada en un terreno baldío del antiguo camino a Cananea, ha empezado a despertar en la sociedad nogalense miedo y preocupación, debido a que con este caso suman ya cinco las víctimas asesinadas en extrañas circunstancias sin que la Procuraduría General de Justicia del Estado, pueda ofrecer buenos resultados en sus investigaciones.
Gran parte de este temor se basa en la creencia de que pudiera repetirse la triste historia de la fronteriza Ciudad Juárez, donde las autoridades no han aclarado la identificación de las víctimas y han tenido que recurrir a testigos falsos para encarcelar a “chivos expiatorios”.
En aquella ciudad todo empezó hace 10 años y al igual que en Nogales los primeros cinco homicidios se registraron en un periodo relativamente corto. Aquí los hallazgos de las cinco mujeres muertas han sido en menos de ocho meses y se carece de una investigación seria en cuatro de los cinco casos, ya que sólo ha sido identificado uno de los cuerpos: el de Martha López Lucero.
La ausencia de pruebas periciales y el retardo injustificado en la averiguación en el caso de la mujer descuartizada ha sido uno de los principales motivos para que no se formule adecuadamente la indagatoria para poder tener líneas de investigación sólidas, que puedan arrojar no sólo la identificación de la víctima, sino dar con el paradero de los responsables del homicidio.
Los fenómenos sociales entre Nogales y Ciudad Juárez, cercanos a los feminicidios están a la vista: han sido abandonadas en terrenos baldíos, ambas poblaciones son frontera con Estados Unidos, alto tráfico y consumo de drogas, huellas de violencia extremas y la impunidad que priva en la mayoría de los casos, además de que sus mayores fuentes de empleo se encuentran en las empresas maquiladoras.
A pesar de esto, la reticencia es dura por parte de la autoridad para aceptar dichas similitudes. Cuatro días después del hallazgo de la mujer descuartizada, el comandante Enrique Victoria Pérez, encargado del área de homicidios de la Policía Judicial del Estado, dijo a este medio de comunicación, que “no hay tales similitudes” y que afirmarlo sería “aventurado e irresponsable”.
El día de ayer El Diario de Nogales publicó las quejas de Martha Lucero, tía de la única víctima identificada de entre todos los cuerpos de “las muertas de Nogales”. Dijo que las autoridades no han hecho nada para esclarecer el caso. Llama la atención que como en varios casos de Ciudad Juárez, a la señora Lucero se le haya dicho que su familiar era prostituta y que trabajaba en bares. Esa escusa es la misma que las autoridades de Chihuahua han dado para tratar de tapar las pifias en sus investigaciones.

4 Dificultades para investigar

Según la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) de Sonora, actualmente se buscan datos personales de 32 mujeres reportadas como desaparecidas en seis estados del País, con el propósito de hacer comparativos con las huellas dactilares de la última asesinada.
Actualmente la Procuraduría carece de una Fiscalía Especial para los feminicidios registrados en Nogales, lo que dificulta aún más dar con el paradero de los culpables pues sólo se tienen asignados al área de homicidios cuatro elementos. Lo único que se ha hecho es asignar al Director de Averiguaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado, Raúl Chávez Acosta, para los trabajos de investigación, pero no se ha informado a los medios con cuantos elementos contará a su cargo para tratar de poner fin a esta macabra historia.
Otra dificultad que se presenta es que el Congreso del Estado no ha intervenido desde en el ámbito de su competencia para que las autoridades judiciales estatales se coordinen con las federales, y llevar a cabo acciones y programas en materia de seguridad pública que pongan fin a esta pesadilla que apenas comienza.
Tampoco se cuenta con la suficiente capacitación para este tipo de casos ni la los recursos materiales para atender los asesinatos, además no se tiene un laboratorio de ADN completo para lograr la pronta identificación de las víctimas, ni coordinación con las autoridades de Arizona para establecer nuevas líneas de investigación.

La historia en Ciudad Juárez

De seguir las autoridades sonorenses con esta inacción en donde no se tienen métodos certeros para prevenir ni investigar los asesinatos, la historia no sólo podría ser similar a la de Ciudad Juárez sino alcanzar los mismos niveles de escándalo mundial.
El primer paso para tener seriedad en las averiguaciones es reconocer el problema y las autoridades no lo están haciendo. En Nogales como en Juárez, la Procuraduría ha retornado a estrategias de los años sesenta, que consisten en tratar de esconder la información o darle vueltas al asunto.
En Ciudad Juárez las organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación insisten en la falta de rigor en la investigación que han llevado a cabo las autoridades: desde hace varios meses se ha estado exigiendo un laboratorio para realizar las pruebas de ácido desoxirribonucleico (ADN).
A continuación El Diario de Nogalas presenta una síntesis de la situación actual de los feminicidios juarenses, la cual tiene rasgos de una película de ciencia ficción y es aquí en donde las autoridades locales deben poner atención para detener la ola de feminidios.
Desde la época de primer gobernador de oposición en Chihuahua, el panista Francisco Barrio, empezaron a crearse problemas por no haber puesto atención a los asesinatos desde un principio:

a) El egipcio Abdel Sharif, quien fue señalado en 1996 como autor intelectual de seis crímenes. Luego se le procesó por dos y sólo se le ha condenado recientemente por uno. Ahora, a siete años de distancia, la procuraduría dice que lo va a procesar por otros dos casos.

b) La banda Los Rebeldes, a quienes se responzabilizan de otro grupo de crímenes y se acusa al egipcio de pagarles desde la cárcel 2 mil 500 dólares. No se ha sentenciado a ninguno y a algunos se les ha liberado por falta de pruebas.

c) Jesús Manuel Guardado, El Tolteca, quien fue detenido junto con cinco choferes de la banda conocida como Los Ruteros o Los Choferes, inicialmente se les acusó de 20 crímenes, luego se les adjudicaron siete casos y ahora sólo los procesan por cuatro. Dos años tardaron en confirmarles el auto de formal prisión, y según diversas personalidades de la Organizaciones No Gubernamentales, ha sido torturado para que acepte esos crímenes.

d) Otro caso es el Gustavo González Meza, La Foca y El Cerillo, acusados de ocho asesinatos de mujeres, ocurridos entre 2001 y 2002. El gobierno grabó videos en los que ambos confirman su culpabilidad. En esas cintas dan los nombres de sus víctimas, pero resultó que de esos ocho casos siete no correspondieron con las pruebas de ADN. ¿Quiénes son las otras siete víctimas? ¿Dónde están?.

e) Por si las irregularidades no fueran suficientes, el abogado defensor de La Foca, Mario César Escobedo, fue asesinado el 5 de febrero de 2002 y recientemente falleció su cliente (La Foca) en medio de un escándalo local por los indicios de ajusticiamiento, ya que su deceso ocurrió en el Cereso de Chihuahua de una una coagulación intravascular diseminada, luego de que fuera intervenido quirúrgicamente ante la complicación de una hernia que padecía. En este caso las ONGS dijeron que todo había estado planeado para que el culpado no dijera “la verdad”.
Mientras tanto los asesinatos de mujeres siguen.
Los gobiernos de Chihuahua y Ciudad Juárez tardaron diez años para coordinarse y eso costó la muerte de 300 jovencitas, la mayor parte de ellas empleadas de maquiladoras y que provenía del sur de la república en busca de mayores ingresos económicos.
Hace dos semanas el Buró Federal de Investigaciones (FBI) puso en servicio una línea telefónica en El Paso, Texas, para recibir información referente a los crímenes de mujeres que se han cometido en esa urbe, luego de robustecerse la teoría de la existencia de asesinos que viven en los Estados Unidos y que cruzan hacía el lado mexicano para cometer estos asesinatos. Demasiado tarde.
¿Qué pasará en Nogales? ¿Tiene o no similitudes los asesinatos de ambas ciudades? ¿Las autoridades se quedarán dormidas a la espera de que los asesinatos se detengas solos? ¿En realidad son crímenes aislados, como dicen las autoridades locales? ¿Algún día sabremos quienes eran las cuatro muertas restantes? ¿Se hará justicia a la tía de Martha Cecilia López Lucero?
El tiempo lo dirá.

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