domingo, febrero 09, 2003


Notas de descanso
(primera parte)

Hacía muchos días que el frio no me recordaba la infancia: aire, mujeres corriendo con sus niños en las manos; hielo, los recuerdos que resbalaban sobre la banqueta; enfermedades, un dolor en la garganta; fiebre, alucinaciones.
Hoy me enteré de un borracho que murió de hipotermia porque sus familiares olvidaron meterlo a su casa.
“Se quedaba pisteando todo el día en el patio y siempre lo metíamos, pero ahora se nos fue la onda” fue lo que dijo un sobrino del occiso a la policía, según me dijo un reportero.
“¿Ahora quién nos va a mantener?” se alcanzó a oír una voz de una mujer entre los congregados que observaban incrédulos cómo el forense le hacía cosquillas en un pie al difunto, narró el periodista Mauricio Rodríguez minutos después a los que nos encontrábamos en la sala de redacción..
No lo podía creer después de descubrir que el muertito resultó ser un viejo político que gustaba torturar estudiantes durante la década de los sesenta. Igual pudo haber sido un vecino, un periodista, un poeta, un lector, un albañil, sin embargo el acto de muerte no me hubiera provocado tanta risa.

Por Antonio Flores Schroeder

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