jueves, febrero 20, 2003

Imagénes del reloj

Ya son casi la una de la mañana. El reloj sigue con su tic-tac, tic-tac, tic-tac... Por momentos me dan ganas de quitarme un zapato y arrojarle un reverendo madrazo para ver si destrozando sus manecillas se detiene el tiempo en el mundo, para ver si al aprendiz de dictador que es Bush le da (por lo menos) un paro cardiaco, para ver si dejan de aparecer mujeres asesinadas en Juárez o ya por lo menos que siga lloviendo. Tal parece que este fenómeno climático inicia en un servidor, etapas nostalgicas que se reflejan en una regular producción poética, aunque mala por cierto.
Sigo escuchando el pinche tic-tac, tic-tac, tic-tac... Empiezo a pensar que todo es un complot. Quizá los relojes del mundo se han puesto de acuerdo para realizar un complot contra la humanidad... tic-tac, tic-tac, tic-tac... pinches manecillas parecen las piernas de Ana Guevara, no se detienen ante nada. Propongo que destruyamos esos aparatitos, que pueden ir desde el tamaño de una cucararacha recién nacida hasta diez elefantes amontonados en la cima de una torre de alguna capital mundial.
Si lo logramos podemos cambiar la historia del mundo, total, si no lo logramos nada nos cuesta. Hagamos el intento... tic-tac, tic-tac, tic-tac...

Por Antonio Flores Schroeder

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