viernes, febrero 28, 2003

Están en todas partes...


Hay escritores que inducen a jugar a los acertijos, lo que da como resultado que sus lectores se conviertan en una rara especie de inspectores intelectuales (sin empleo). Sus obras no logran las metas que tiene la literatura, por eso, quienes los leen lo hacen más por indagar su fracaso que por gusto.
Esos poetas, escritores, vanguardistas del tercer mundo, han descubierto un universo (de su mismo tamaño) atestado de letras sucias, sin sabor, están fuera de lugar por rodear el lugar común, la frase coloquial, la desventura.
Algunos son imitadores. Usan un espejo, luego lo voltean y encierran el reflejo de sus ídolos en sinónimos (algunos lo hacen bien) para engañarse a si mismos. Odian a los poetas que se entregan al entusiasmo y a la sabiduría, incendian sus propuestas y suelen anclarse en trabajos que les da el gobierno: talleres, becas, reciben honorarios a cambio de silencio; los mueve su vanidad y el dinero (por eso no es bueno defender a Octavio Paz en algunos asuntos).
Están rodeados de escritores con los cuales pactan la no agresión. Están por todas partes, son delegados de tal o cual instituto cultural, subdelegados, representantes de Equis, subrepresentantes de Zeta, agregados culturales, mentirosos de medio tiempo, venden pornografía en las segundas, viven de la mierda, porque son una mierda, para qué decir quiénes son, si todos sabemos en donde están.

Por Antonio flores Schroeder

No hay comentarios.: