martes, febrero 04, 2003

Cartas entre Baboryni y Ambla Sa Sambla
(Parte I)

Baboryni llegó a su casa después de haber trabajado diez horas en el periódico. Lo primero que hizo fue prepararse un whisky con agua mineral y enceder su computadora para ver si le había llegado un e-mail de una amiga. Al abrir el correo electrónico se encontró con un sólo mensaje. Era el de su viejo amigo Ambla Sa Sambla. La carta decía lo siguiente:


(Menuda impotencia, es como cuando te llaman por
teléfono y preguntas quién es y sólo se oye el
silencio y esas risillas de fondo. ¿Qué hago? ¿Llamo a
la policia? ¿Les digo que me ha amenazado un individio
llamado Trípode? Supongo que volvería a repetirse el
silencio y las risillas de fondo. Carcajadas, mejor
dicho. Y con razón. Todo es parte de la carnícula que
se encuentra en la más alta planicie de Trafalgar,
lástima que el ombligo de la araña se quedó sin fuego...)

Después de leer con atención el pequeño texto, soltó una carcajada.
-¡Pinche loco! Que gusto saber que estás vivo- dijo en voz baja. Luego buscó entre su discos algo que amenizara el momento y encontró un compacto de Pink Floyd que puso en su inimaginable grabadora comprada por veinte dólares en Best Buy.
Y escribió:

(Saludos, mi estimado Ambla, aunque no te he visto desde aquella vez en que me caí en la zanja, por borracho, creo recordar el ruido de tus pasos al llegar al periódico, también recuerdo aquellos días en que hablabas por teléfono a mi casa en horas de madrugada para decirme que te dolía el pie derecho. Entonces yo me levantaba y me asomaba por la ventana (de la sala) que da hacia la calle y te veía sonriendo teléfono célular en mano. (¡Qué recuerdos). Deberías traerte unas putitas este viernes (si es que revisas tu correo antes) Saludos.)

Continuará...

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