domingo, febrero 09, 2003

Ayer murió Augusto Monterroso. Regularmente me entero de las noticias casi al instante por las agencias que tiene el periódico, sin embargo esta vez no fue así, pues yo también me encontraba muriendo de un pinche catarro tan agresivo como mi exesposa. Menos de mil páginas lo conviertieron en uno de los autores más originales del habla hispana. Confieso que no lo había leído mucho, sólo tengo en mis libreros la fantasía del Viaje al centro de la fábula (1981) en donde el autor hace una reinvención de la fábula. Así es la vida. Ni hablar. De aquí en adelante se le recordará más y se le harán homenajes post mortem. La injusticia es así con los escritores.

Por Antonio Flores Schroeder

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