martes, enero 28, 2003




Cuentario


Ciudad Juárez, entre
caprichos y errores

Antonio Flores Schroeder

Creo que con el tiempo mereceremos no tener gobiernos.-
Jorge Luis Borges


Ciudad Juárez, el llamado oasis del desierto, es una urbe tradicionalmente abandonada no sólo por la federación y el estado, sino por sus mismos alcaldes. Y esto no es una exageración. Dicen que nuestra frontera es una tierra de oportunidades en el sentido estricto de la palabra... y cómo no va a serlo, si en la antigua Paso del Norte se concentra la mayor parte de los electores de la entidad.
Ya hemos visto en muchas ocasiones cómo los gobiernos se aprovechan de esta condición. Un ejemplo fue la actitud que tuvo Patricio Martínez hacia esta ciudad mientras gobernaba el Concejo Municipal impuesto desde Palacio de Gobierno. Recordemos que el mandatario incrementó las partidas de una manera nada discrecional para obra pública, lo cual desde luego, no está mal, lo que sí resulta reprobable es que haya disminuido de manera alarmante después de que el PRI volviera a perder las elecciones extraordinarias.
A lo largo de los últimos años la ciudad ha sido rehén de sus gobernantes. Si nos remontamos en el tiempo podemos recordar el proselitismo hecho por la administración de Ramón Galindo con la obra pública meses antes de las elecciones de 1998. De Elizondo no podemos decir nada porque su mandato fue uno de los más grises gobiernos que se tenga memoria aquí. Ahora con el Güero Delgado (quien por cierto parece haber perdonado los abusos cometidos por Reyes Ferriz y compañía) la historia podría repetirse.
Hace unos días se dio a conocer el Plan Municipal de Desarrollo 2002-2004, en el cual se piensa implementar el “Programa Acción Comunitaria Organizada” que pretende atender a cincuenta colonias populares (tradúzcase a miles de votos) con un presupuesto de 20 millones de pesillos.
De acuerdo con los ‘objetivos’ de este plan está la rehabilitación urbana como lo es el ‘parchar’ los miles de cráteres que durante todo este tiempo han provocado problemas a los automovilistas, colocar nuevas nomenclaturas, limpieza en terrenos baldíos y parques, restaurar el alumbrado público, entre otras cosas. A simple vista las cosas parecen ser de buena fe, pero como dicen, hasta ver no creer. No vaya a pasar lo mismo que con el gobierno provisional.
Pero la suerte de la urbe no pende sólo de motivos electorales. También los errores o caprichos de los gobernantes juegan un papel importante en el desorden en el que se encuentra la ciudad del burrito y la violencia.
Un ejemplo es la decisión del Gobierno del Estado de no suscribir el Convenio de Coordinación con el Consejo Nacional de Seguridad Pública, lo cual sin duda traerá más problemas a esta aquejada tierra.
Fíjese usted lector, cómo son las cosas:
1.-La federación atesta un duro golpe al Estado al reducir la partida en el rubro de la seguridad pública (en el 2002 el gobierno federal entregó al gobierno de Martínez 260 millones. Ahora, en el 2003, se le ofreció al Gobierno del Estado sólo 85 millones).
2.-El desacuerdo entre el gobierno estatal y el federal afectará directamente varios programas que se tenían previstos para este año en la frontera. En pocas palabras el estado dice, si a mí me jodieron pues yo los jodo a ustedes. (Perdone usted las palabras pero es la verdad).
Entonces el problema se origina desde el centro. Eso hay que verlo muy claro para ver el motivo de rezago en prioridades como la lucha contra el narcotráfico, salud, seguridad pública y urbanización. Y esto sucede en todos los municipios del país. Pero el gobierno estatal no se puede poner sus moños y rechazar así porque si, 85 millones de pesos, y luego quitado de la pena le diga a los juarenses que como no tiene dinero ofrecerá sólo coordinación, ¡Bravo señores, así se gobierna!
Según lo publicado ayer en Norte, el secretario del Programa de Seguridad Pública del Estado expresó que “seguirán propiciando la coordinación que ya se está dando en Juárez, cada quien en el ámbito de su competencia, cada quien con sus recursos materiales y humanos. Unirnos para que nos reditúe más”. Según Etzel Maldonado la resistencia para firmar el convenio de coordinación con la federación “es para resaltar la incongruencia de que año con año se han reducido los fondos”. Estamos de acuerdo en que la disminución de la partida es totalmente reprobable, pero no se puede rechazar el dinero, hay que aceptarlo e insistir a la federación en que se amplíe la participación. Los chihuahuenses no votaron por Patricio para que anduviera de esquina en esquina haciendo berrinches...
Esperemos que de esto no provenga un agarrón (electoral) entre el Municipio y el Estado. La tesorería debería buscar el diálogo directamente con el Gobierno de la República, ya que es una costumbre que la federación opte hablar con los mandatarios estatales para usarlos como una especie de escudo y así evitar corresponsabilizarse de la problemática que viven los municipios del país.
Fox no puede dejar solos a los pueblos y ciudades para enfrentar fenómenos tan preocupantes como el crimen organizado, ya que ni toda la estructura federal ha podido combatirlo, menos una ciudad con tantas carencias como Juárez.

w La guerra

Bush parece no entender que el mundo no resistirá un conflicto de tales proporciones. Ni las protestas en todos los continentes que a diario muestran el repudio a sus necedades bélicas heredadas de su padre le han hecho recapacitar. Mucha gente inocente podría morir en caso de concretarse el ataque a Irak. No sólo en el país de Saddam sino en el resto del mundo, debido a las reacciones de los fundamentalistas.

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